El animal que Argentina devolvió a la vida silvestre y volvió a aparecer en Brasil después de 130 años


En el sur de Brasil, fue avistado un ejemplar de una especie que había desaparecido de la vida silvestre hace más de un siglo.
El animal fue detectado por cámaras montadas por especialistas, en un suceso considerado histórico para la conservación ambiental sudamericana.
Los expertos coinciden en que se trata de uno de los cientos que fueron liberados como parte de un proyecto de reinserción llevado a cabo en la provincia de Corrientes.
Un oso hormiguero fue visto en estado salvaje en el sur de Brasil, después de más de cien años sin registros oficiales en dicha zona.
El descubrimiento ocurrió en el Parque Estadual de Espinilho, ubicado en el estado brasileño de Río Grande del Sur, cerca de la frontera con Argentina y Uruguay. Allí, un conjunto de cámaras trampa captó a un animal de este tipo, que no se veía en la región desde hace 130 años. Tras analizar las imágenes, los investigadores confirmaron que se trataba de un ejemplar silvestre en libertad.
El oso hormiguero es considerado una especie clave para los ecosistemas de América Latina, ya que su presencia ayuda a controlar poblaciones de hormigas y termitas y funciona como indicador del buen estado ambiental de una zona.
Los especialistas que siguieron el caso de este ejemplar sostienen que existen altas probabilidades de que forme parte de la población reintroducida gracias a un proyecto llevado a cabo en los Esteros del Iberá, Corrientes, Argentina.
El proyecto en cuestión fue realizado en 2007, como una tarea conjunta entre el Gobierno de Corrientes y la organización Rewilding Argentina. Se trató del primer plan de reintroducción de osos hormigueros gigantes realizado a nivel mundial.
Esta iniciativa comenzó con la liberación de dos osos hormigueros en Colonia Carlos Pellegrini, un territorio donde la especie había desaparecido décadas atrás.
Desde entonces, más de 110 ejemplares fueron reinsertados en Iberá. Muchas de esas crías provinieron de rescates realizados en provincias del norte argentino como Chaco, Formosa, Salta, Jujuy y Santiago del Estero, donde todavía persisten la caza y la pérdida de hábitat.
Este proyecto implicó desarrollar técnicas inéditas de conservación, como cuarentenas especiales, corrales de pre-suelta, traslados de larga distancia, monitoreo con telemetría y asistencia alimentaria hasta que los animales pudieran sobrevivir por sus propios medios. Cada paso fue parte de un proceso pionero que convirtió a Iberá en un modelo internacional de restauración de fauna silvestre.
Con el paso de los años, varias generaciones de osos nacieron en libertad. El reciente hallazgo de un ejemplar en Río Grande del Sur, a más de doscientos kilómetros de los puntos originales de liberación, es una señal clara de que la población logró consolidarse y expandirse naturalmente hacia nuevos territorios, incluso más allá de las fronteras argentinas.
Fuente: www.clarin.com



